Ludovica nació en Positano, nació en una familia disfuncional y tenía dos hermanos, Fabio de 35 años y Bianca de 12 años. Su madre Lea, era costurera, pero nunca pudo tener su propio taller ya que tenían el dinero justo para comer y vivir, así que hacía arreglos en su casa para todo aquel que lo necesitara, mientras que su padre Alessandro era encargado de una fábrica de calzado, pero no estaba muy contento en ella, no renunciaba por seguir sacando a su familia hacia delante, aunque no estuviera agusto.
Cuando tenía 20 años, y su hermana recién había cumplido los 8 años, le detectaron cáncer a Bianca, su hermana pequeña, a pesar de estar triste Ludovica sacaba las fuerzas hasta de donde no se podía, pero mientras tanto en casa siempre habían discusiones por parte de sus padres, y todo por cualquier tontería. Esto conlleva a tener que ignorarlos, y que a pesar de su hija pequeña estar enferma, ellos sólo giraban en torno a cada tontería que podía pasar, dándole más importancia que a la salud de Bianca.
Ludovica, crecía en un ambiente lleno de tensión familiar y mucho estrés, pero a pesar de todo ello, tenía que aprender a ser fuerte ante todo y seguir hacia delante. Con la enfermedad de Bianca, intentaban mantener la calma y ser positivos, pero cada vez que surgían las constantes peleas de sus padres, todo se desbordaba. Aunque su madre Lea siempre confiaba y daba todo por sus dotes artísticos con la ropa, también tenía muchas crisis mentales ya que ella soñaba con algo más grande. Mientras que por otra parte su padre, sólo estaba centrado en la estabilidad económica, y no salía de ahí, por lo que muchas veces parecía que se encontraba distante de toda su familia.
La relación con sus hermanos, era algo raro, ya que por momentos, Fabio, su hermano mayor les dejó solas cuando cumplió los 18, porque decidió irse a estudiar y trabajar fuera del país, por lo que era complicado volver a visitarlas. Intentaba no perder el contacto, enviándole una carta al mes a Ludovica, para que no lo olvidara y pudieran comunicarse al menos por escrito. Bianca, por otro lado, era un rayo de luz, muy risueña y soñadora a parte de estar viviendo un infierno con su enfermedad. Pero mientras, la enfermedad de Bianca empeoraba, los problemas familiares también iban creciendo.
Una tarde cuando Ludovica, volvía de hacer la compra, se encontró encima de su cama, una carta. Extrañada cogió esa carta y vio que era de su hermano Fabio, les escribía para darles la noticia de que volvía a casa, y no sólo por la enfermedad de Bianca, si no que también, porque se sentía solo y sin su círculo familiar. Esto le dejó descolocada a Ludovica, por mucho que estuviera molesta, cuando su hermano se fue tan temprano, realmente estaba muy ilusionada que después de años la familia se volviera a juntar.
Mientras se paraba a pensar en toda esta situación, se quedó mirando fijamente a un regalo que le trajo su madre unos días antes de un mercado antiguo, parecía ser que tenía una tipografía algo peculiar. Esa tipografía extraña y bastante antigua, parecía que traía un secreto detrás de ella, y es que se parecía mucho a cuando un objeto está partido en mil pedazos pero si le dedicas tiempo, lo acabas reconstruyendo con mucha paciencia. ¿No será esta una señal para su familia?
Es en ese momento que está reflexionando, cuando empieza de repente a escuchar unos maullidos, mira a su alrededor y de repente ve, que se le había colado un gato naranja por la ventana. El gato se le iba acercando poco a poco, como si supiera lo que le estaba pasando. En la ciudad siempre se ha dicho que los gatos eran muy independientes, pero este parecía que era algo más especial.
Ludovica sonriendo, y acariciando al gato. “Parece que tú también podrías ser de la familia y vienes de vuelta” dijo en voz baja. En ese momento, sintió algo raro en su cuerpo, se paró a pensar y pensó, que tal vez ese gato había llegado para ayudarle con la misión de volver a reconstruir a su familia, no estaba segura pero lo iba a intentar.
Con la carta de Fabio en las manos, el regalo de su madre y el gato maullando, Ludovica estaba sintiendo algo de esperanza. Quizá aquella chaqueta que su madre tenía en la habitación años, que la estaba restaurando, aunque aún tuviera hilos rotos y botones que se le caían, su familia también tenía alguna forma de reconstruirse.
MOTIVACIONES
Para Ludovica todo era complicado, con todas las peleas familiares no veía el fin de encontrarse bien, pero le surgen pequeñas situaciones, que hacen que tenga un poco de fe en todas esas cosas malas. Para ella lo que más le motivaba, era aquel gato naranja que se había colado por su ventana y el ayudar a todo aquel que estaba mal y en una peor situación que ella.
ARCO NARRATIVO
Acto 1: Desequilibrio.
Todo empieza en Positano, la ciudad en la que Ludovica ha nacido dentro de una familia humilde, pero bastante disfuncional. Aprende desde una edad temprana a manejar situaciones familiares en las que la tensión y el estrés son más protagonistas que el amor. Por otra parte sus padres están encerrados en un círculo que solo gira en torno a la estabilidad económica y los sueños. Su madre Lea, intenta huir de ello, refugiándose con su ropa, pero por otra parte, su padre está mas distantes, y solo busca su estabilidad con el dinero. Mientras que la relación con sus hermanos, es algo extraña, sobre todo la de su hermano mayor Fabio, aunque por otra parte está la noticia de la enfermedad de su hermana pequeña, la cual les intenta unir más.
Acto 2: La señal de un nuevo cambio
Un día, Ludovica recibe un regalo de su madre, que había comprado en un mercado antiguo, tenía una tipografía rota pero reconstruible. Esto hace que Ludovica se pare a pensar y se despierte un sentimiento de esperanza en ella. A parte de ello, la llegada de un gato naranja por casualidad a su casa, lo interpreta como una señal y piensa que le va ayudar a la unión de su familia. Pero sin embargo, hay algo extraño, y es la llegada de la carta de su hermano Fabio por sorpresa, esto hace que Ludovica tenga una mezcla de sentimientos.
Acto 3: Proceso de transformación
Ludovica, ve como Bianca a pesar de estar todo como un caos, sigue adelante y se inspira en ella por la voluntad que tiene, mientras que por otro lado, ve al gato como un símbolo de ayuda.
Utiliza a su madre y a su chaqueta, como referencia por ir reconstruyendo algo que en el pasado estaba hecho pedazos.
Acto 4: Crisis
La salud de Bianca empeora, y su familia se desespera. Sin embargo, su familia, igual que la chaqueta, se va completando poco a poco.
Acto 5: Conclusión
Ludovica ha aceptado que una familia, nunca es perfecta y que puede estar unida con pequeñas cosas. El gato sigue en la familia, como algo que les guía para salir de todos los momentos oscuros y gracias a él, Ludovica ya no pierde el optimismo por mantener siempre a su familia unida.
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