Jaleq Al-Nejat

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1. Elementos relacionados con el personaje
Gato, vela y violín.

2. Apariencia física
Jaleq Al-Nejat es un hombre de 26 años, de pelo oscuro, con barba, rasgos árabes y prendas de vestir antiguas persas de colores azules grisáceos.

3. Personalidad
Reservado, callado y de conversaciones escuetas. A pesar de no interactuar mucho con la gente de su alrededor, trata a todo el mundo con respeto. Es cauteloso, pero ligeramente impaciente.

4. Trasfondo
Siempre ha vivido en Agmatana, una ciudad del Imperio persa del siglo VI a.C., y proviene del clan Nejat, una familia de gran fortuna que era practicante de las artes oscuras, en las cuales fue educado desde su nacimiento. Con 15 años heredó todos los bienes de su familia después de que esta muriera en un ritual para acabar con la maldición que sumió al pueblo persa en caos y guerra. Fue un ritual en el que él no participó por considerar que los métodos utilizados, nunca antes empleados, eran demasiado macabros; se sacrificaron recién nacidos y ancianos que pretendían simbolizar el principio y el fin de la maldición. A pesar de que la familia murió, lo cual no estaba en sus planes, el ritual funcionó.

En el momento en que su familia falleció, todo el poder y conocimiento recogido por sus ancestros pasó a formar parte de él y desarrolló una conexión con la música y el fuego. Como si supiera exactamente lo que hacía, a sus 15 años cogió el violín de su padre, encendió velas a su alrededor y empezó a tocar. Mientras tocaba, podía crear cualquier ser vivo que quisiera, formando con el humo de las velas que se iban apagando la forma de aquello que estaba creando. Su primera creación fue un gato naranja llamado Jamráh, un acompañante que actualmente sigue junto a él y con el que tiene una fuerte conexión.

Jaleq no intentó recrear a su familia durante 8 años por temor a entrometerse demasiado en las artes oscuras que acabaron con casi todo el clan Nejat. El joven creía que jugar con la muerte y la voluntad de las artes podría también acabar con él. Durante mucho tiempo, lamentó la muerte de su familia y sintió la soledad, la cual no logró escapar ni aun creando guardaespaldas, sirvientas o jardineros que se hacían cargo de los quehaceres del palacio de los Nejat, gracias a los cuales ha podido sobrevivir todo este tiempo.

Con 23 años de edad, Jaleq intentó crear una enredadera de jazmín, pero, cuando lo hizo, una jaqueca le sobrecogió y tuvo una visión de sus ancestros; Jaleq sintió que querían que los trajera de vuelta y él se resistió a la idea. Estuvo tres meses teniendo la misma jaqueca y visión cada vez que intentaba crear y, por consecuencia, no podía llevar a cabo ninguna creación. Al tercer mes, decidió crear a los Nejat muertos.

Con el violín y el humo de las velas los creó según él los recordaba y, en un principio, creyó volver a tener a su familia, con la que vivió durante días en el palacio, pero en el momento de ilusión, Jaleq intentó crear otros seres vivos y la visión volvió, lo que le hizo sentir que no había hecho la recreación de la forma más pura posible y que algo fallaba en sus familiares, por lo que ordenó a los guardaespaldas echarlos del palacio y él se olvidó de la idea de recrearlos. No obstante, cuando intentó volver a crear, la jaqueca y la visión volvieron y él desistió de usar su poder. El dolor de cabeza y la imagen de sus ancestros no solo se limitaron a aparecer cuando Jaleq iba a crear algo distinto a su familia, sino que aparecieron cada día, lo que él interpretó como una señal de que los Nejat aún no habían vuelto de la forma en que tenían que volver y que era su trabajo —y obligación— ayudarles a hacerlo.

Así se pasó los 3 años siguientes, creando y desterrando a los supuestos Nejat, intentando perfeccionar en cada versión todo lo que fallaba en las anteriores.

5. Intereses y motivaciones
Jaleq desea recuperar a su familia y que esta sea igual a la que él recuerda. El sentimiento de culpabilidad es lo que le impulsa a intentar hacer que los Nejat vuelvan, pero evitar el dolor y aturdimiento que la jaqueca y la visión producen son otros elementos de los que quiere deshacerse, ya que, a medida que pasa el tiempo, le dificultan aún más llevar una vida medianamente normal.

6. Arco narrativo
6.1. Planteamiento
Actualmente, los Nejat han sido creados 108 veces y Jaleq planea la versión 109, todo ello mientras que a las afueras del palacio se van amontonando los cuerpos de aquellas versiones anteriores que mueren cada vez que los Nejat son recreados, ya que la misma alma no puede habitar dos cuerpos al mismo tiempo. 

Atrapado por la culpa de no poder crearlos puramente y la insistencia de la visión, Jaleq está atado de pies y manos y la sabiduría de sus antepasados no le es suficiente para saber cómo hacer uso eficientemente de un don que poco a poco siente que se convierte en maldición.

Jaleq falla con las nueve versiones siguientes y en la versión 118 decide dejar viva a su familia a pesar de las visiones para analizar cómo evolucionan.

6.2. Nudo
La familia hace vida normal y los nuevos Nejat ganan independencia, historias personales y motivaciones que Jaleq no había planeado. El joven creador no cree que esto sea un inconveniente, aunque mantiene una cierta distancia para no interferir en ellos, hasta que su familia creada empieza a suponer un problema en palacio por culpa de su conducta y el rechazo que muestran hacia él, dejándolo cada vez más excluido del círculo familiar. Más tarde, aún con fuertes dolores de cabeza y visiones recurrentes, cree necesario deshacerse de la mitad de su familia para ver cómo reacciona el resto, sin que estos sepan qué ha pasado con ellos, lo que desemboca en un caos en el palacio y los Nejat volviéndose en su contra. Jaleq acaba deshaciéndose de ellos también.

Al ver que sus nuevas familias no son para nada como su familia real y que adquieren una voluntad propia, convirtiéndose en personas ajenas a él, Jaleq se propone crear un experto en artes oscuras para que le ayude. Cuando lo intenta, la visión le impide hacerlo, pero él sigue intentándolo hasta que se desmaya, así numerosas veces durante semanas. Al ser consciente de que no controla su poder, recurre a los libros del palacio familiar, pero tampoco encuentra respuestas. Jaleq, en un intento desesperado, sigue tratando de crear al experto en artes oscuras y, otra vez, no lo consigue. Ante esta situación, se pasa 3 meses vagando por el palacio con Jamráh, llegando a vomitar y gatear por los suelos por culpa del dolor de cabeza y la imagen que aparece en su mente.

6.3. Desenlace
Jaleq decide suicidarse clavando una daga en su corazón en la sala de creaciones para acabar con el dolor, que ha ido en aumento todo este tiempo. Cuando da su último aliento, las velas se encienden durante unos segundos y se apagan, llenando la sala de un humo que saca la daga de su corazón y cura la herida. Jaleq revive y en el humo se crea un manuscrito que él lee, donde se explica que la maldición del pueblo persa desapareció del imperio por culpa de los Nejat, pero acabó con los participantes del ritual y se perpetuó en la figura de Jaleq por ser el único Nejat que quedaba vivo, quien tendrá que vivir para siempre castigado por las acciones de su familia y la propia maldición, que nunca desapareció, solo tomó otra forma.

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